Cerramos la trilogía del Camí de Ronda con el tramo, quizás, más elegante de toda la Costa Brava sur. Si ya recorrimos el sendero salvaje de Blanes a Tossa y los acantilados dramáticos de Tossa a Sant Feliu de Guíxols, el Camí de Ronda de Sant Feliu de Guíxols a Platja d’Aro ofrece algo distinto: calas de postal, un paseo modernista diseñado por un arquitecto de renombre y un ambiente marítimo elegante que contrasta con la naturaleza más brava de los tramos anteriores.
Con aproximadamente 10 kilómetros y un desnivel muy suave, este tramo es perfecto para quienes visitan la región de cara a la Ryder Cup 2031 en Camiral y buscan una caminata accesible pero llena de belleza.
Datos prácticos del recorrido
- Distancia: 10,6 km (ida y vuelta) o 5,3 km si haces solo la ida
- Duración: 3,5 horas (ida y vuelta) o 1 h 45 min (solo ida)
- Desnivel: mínimo, apenas 10 metros
- Dificultad: baja, apta para toda la familia
- Señalización: GR-92, marcas blancas y rojas
- Punto de inicio: Club Nàutic de Sant Feliu de Guíxols
- Consejo: si no quieres volver andando, puedes coger un taxi de vuelta desde Platja d’Aro
Sant Feliu de Guíxols: el punto de partida
El recorrido arranca en el Club Nàutic de Sant Feliu de Guíxols, con aparcamiento gratuito junto al puerto. Es también el kilómetro cero de las Vías Verdes de Girona, así que si te apetece combinar naturaleza y patrimonio ferroviario, este punto conecta directamente con esas rutas también.
Nada más empezar, el sendero sube ligeramente hasta un pequeño mirador sobre Cala Jonca, una diminuta cala escondida entre las rocas. Es tan pequeña que en días de temporal puede desaparecer por completo bajo el oleaje, dejando solo las escaleras de acceso colgando sobre el mar.
El tramo más exigente: hacia Cala del Molí y la Vía Ferrata sobre el mar
La zona entre Sant Feliu y la Platja de Sant Pol es la más abrupta de todo este recorrido, aunque sigue siendo perfectamente accesible. Aquí encontrarás el mirador de las Triadores, un balcón colgado sobre los acantilados desde donde se puede contemplar la Vía Ferrata de Cala del Molí, considerada la única vía ferrata del mundo suspendida directamente sobre el mar.
No hace falta practicarla para disfrutar del espectáculo: ver a los escaladores colgados de arneses sobre el agua turquesa es, en sí mismo, una de las experiencias visuales más impresionantes de todo el Camí de Ronda.
Poco después llegarás a Cala Maset, una cala preciosa aunque poco soleada, y seguirás bordeando la costa hasta la animada Platja de Sant Pol.
S’Agaró: el paseo modernista diseñado por Rafel Masó
A partir de aquí el sendero cambia de carácter por completo. Al llegar a S’Agaró, el Camí de Ronda se transforma en un elegante paseo novecentista, diseñado en 1916 por el arquitecto Rafel Masó, uno de los grandes referentes del modernismo catalán. Villas señoriales, jardines cuidados y un trazado urbanístico pensado para el paseo tranquilo hacen de este tramo uno de los más fotografiados de toda la Costa Brava.
Sus terrazas ofrecen vistas directas a las dunas y al mar, y son el lugar perfecto para hacer una pausa con algo fresco antes de continuar.
Playa de Sa Conca y el mirador de la Punta de Pinell
Siguiendo el litoral llegarás a la espectacular Playa de Sa Conca, separada de la vecina Platja dels Oriços por un pequeño islote. Justo al final de esta playa, una escalinata sube hasta el Mirador de la Punta de Pinell, uno de los puntos panorámicos más bonitos del recorrido, con vistas directas sobre Platja d’Aro.
Llegada a Platja d’Aro
El tramo final atraviesa un pequeño bosque antes de entrar en la zona urbanizada de Platja d’Aro, uno de los destinos turísticos más animados de la Costa Brava, con amplia oferta de restaurantes, tiendas y ambiente de paseo marítimo. Aquí puedes decidir si vuelves caminando por el mismo trazado o prefieres coger un taxi de regreso a Sant Feliu.



