El Camí de Ronda de Tossa de Mar a Sant Feliu de Guíxols guarda los paisajes más dramáticos de toda la Costa Brava. Si en el recorrido de Blanes a Tossa ya descubrimos la belleza salvaje del litoral gerundense, este segundo tramo lleva esa experiencia a otro nivel: acantilados que caen en picado al Mediterráneo, calas de acceso único a pie y el macizo Ardenya-Cadiretes alcanzando los 280 metros de altura., y algunos de los paisajes más fotografiados de toda la costa gerundense.
Con 21 kilómetros de recorrido y una dificultad media-alta, este tramo del senderismo en la Costa Brava es una de las experiencias naturales más completas que puedes vivir en la región que en 2031 acogerá la Ryder Cup en Camiral. Un contraste perfecto entre los greens inmaculados del golf y la naturaleza más salvaje del Mediterráneo.
Datos prácticos del recorrido
Antes de calzarte las botas, ten en cuenta estos datos clave:
- Distancia: 21 km (tramo completo Tossa-Sant Feliu)
- Dificultad: Media-alta: el tramo más exigente de la Costa Brava sur
- Duración: 6-8 horas (tramo completo) / 3-4 horas (hasta Cala Giverola)
- Desnivel: sube hasta 280 m en el macizo Ardenya-Cadiretes
- Señalización: marcas blancas y rojas del GR-92
- Mejor época: primavera u otoño: en verano el calor es intenso
- Recomendación: botas de senderismo, agua abundante, protección solar
Punto de partida: Tossa de Mar: la ciudad medieval junto al mar
El recorrido arranca desde uno de los pueblos más emblemáticos de la Costa Brava. Tossa de Mar y su Vila Vella el único recinto medieval amurallado que se conserva en pie en toda la costa catalana son el marco perfecto para comenzar la aventura.
Sal desde la Playa Gran de Tossa, atraviesa la muralla medieval y baja hasta la Platja des Codolar, a los pies de las torres medievales. Desde aquí, el Camí de Ronda toma dirección norte y el paisaje cambia radicalmente: la civilización queda atrás y comienza la Costa Brava más auténtica.
Tramo 1: De Tossa a Cala Pola: el primer desafío (6 km)
Nada más salir de Tossa, el camino sube hacia el Mirador de Tossa de Mar, donde te espera una de las vistas más fotografiadas de toda la Costa Brava — la bahía medieval a tus pies, el Mediterráneo extendiéndose hasta el horizonte.
A partir de aquí, el sendero se adentra en el macizo Ardenya-Cadiretes, alternando tramos de bosque mediterráneo de pinos y encinas con vistas de vértigo sobre el mar. Las primeras calas del recorrido aparecen como recompensa:
- Cala Bona — pequeña, escondida, con chiringuito en verano y agua de color esmeralda
- Cala Pola — más amplia y familiar, con camping y resort a pie de playa. Un punto perfecto para descansar y decidir si continúas o vuelves a Tossa
Consejo: Entre Tossa y Cala Pola hay un servicio de barca de fondo de cristal que une ambos puntos — ideal si quieres hacer solo la ida a pie y volver por mar.
Tramo 2: De Cala Pola a Cala Giverola: donde el camino se vuelve salvaje (4 km)
A partir de Cala Pola el Camí de Ronda muestra su cara más exigente y más espectacular. El GR-92 se aleja del litoral y se interna de lleno en el macizo Ardenya-Cadiretes, subiendo hasta los 280 metros de altura. Aquí el esfuerzo se recompensa con vistas panorámicas absolutamente excepcionales sobre toda la bahía de Tossa y la Costa Brava sur.
En el punto más alto del recorrido se encuentra la Ermita de la Mare de Déu de Gràcia — a pesar de estar en ruinas, sus paredes siguen repletas de ofrendas de quienes han pasado por aquí durante generaciones. Un rincón cargado de historia y silencio que contrasta con el bullicio de las playas de abajo.
La bajada conduce hasta Cala Giverola, una de las calas más grandes y espectaculares de este tramo, rodeada de bosque mediterráneo y con aguas de una transparencia extraordinaria.
Si solo tienes medio día: el tramo Tossa-Cala Giverola (6 km, 2 horas) es la mejor opción — tienes lo mejor del recorrido en la mitad del tiempo.
Tramo 3: De Cala Giverola a Sant Feliu de Guíxols: la llegada épica (11 km)
La última parte del recorrido es la más larga pero también la que más variedad ofrece. Desde Cala Giverola el sendero continúa hacia el norte alternando tramos de costa salvaje con puntos de interés únicos:
La Ermita de Sant Elm: uno de los miradores más espectaculares de toda la Costa Brava, suspendido sobre el mar con vistas que en días claros llegan hasta las Islas Medes y el Cap de Creus. Una parada absolutamente obligatoria.
Sant Elm: la pequeña urbanización costera que precede a Sant Feliu ofrece las primeras señales de civilización: restaurantes, terrazas, y la posibilidad de coger un autobús de vuelta a Tossa si las piernas ya no dan para más.
Sant Feliu de Guíxols: la llegada a esta histórica ciudad costera, con su paseo marítimo animado, sus restaurantes de pescado fresco y su ambiente genuinamente catalán, es el cierre perfecto para uno de los recorridos más espectaculares de la Costa Brava.



